mg_2210-editarPara flanes y mil cosas más hacer el caramelo líquido bien es un arte.

Por cada 25 gramos de azúcar hay que echar 1 cucharada de agua fría. Para que el caramelo quede más líquido y pueda extenderse mejor, un buen truco es agregar un chorrito de zumo de limón al agua.

Utilizar una cazuela baja (o una sartén antiadherente) con el azúcar y el agua y hay que llevarla a ebullición lentamente. Pasará de un espeso «jarabe» a ir adquiriendo una tonalidad oscura.

En el momento que tengamos el caramelo oscuro debemos mover la cazuela -sin utilizar espátula- suavemente para esparcirlo por aquellas partes donde el azúcar no ha desecho todavía.

Cuando el caramelo adquiera el color deseado (nunca negro, rubio- dorado – oscuro, de lo contrario será demasiado amargo) , quitarlo y utilizarlo inmediatamente, antes de que se endurezca.

Si se endurece, un truco para recuperarlo es agregar una cucharada de agua y volver a llevar la mezcla a ebullición suave.